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Zurdos, raros y feos
#719

Todos y cada uno de nosotros tenemos hábitos que no podemos controlar, fallas que no podemos corregir y defectos que no podemos enmendar. Santiago 5:16 escribe: «Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros para que sean sanados». Sin embargo, muchos de nosotros nos esforzamos mucho por esconder las manchas que arruinan nuestro carácter, olvidando que la confesión y la conexión con los demás y Dios, libera el Espíritu y nos ayuda a obtener sanidad. En el ocultamiento no hay sanidad; sólo puedes ser amado de una forma total, si se te conoce totalmente.

Me olvidé de vivir
#718

Algunos pasamos nuestros días sumergidos en una red de compromisos y asuntos insignificantes que nos roban la vida; otros estamos eternamente anclados a éxitos y fracasos del ayer, o a sueños y temores del mañana. Pero el pasado está cerrado y el futuro aun está en construcción. Jesús quiere que vivamos un día a la vez. Aprendamos a simplificar lo más posible nuestra vida para aprovechar el hoy, que es lo único que tenemos. No esperemos a envejecer para vivir una vida con propósito. Comencemos a servir al Señor mucho antes de que nuestra salud desmejore o tengamos poca energía. Demos todo en la flor de la vida; no al final de ella; demos nuestro cenit, no las sobras. Recordemos que no todos los que han muerto realmente han vivido; así que, asegurémonos que cuando nos toque partir, la muerte nos sorprenda vivos.

Ricos y camellos
#717

Tu enfoque en la vida determina tu realidad. ¿Te encuentras enfocado en las cosas que tú quieres o en las que necesitan los demás? Esa es la diferencia entre el egoísmo y la compasión… también la diferencia entre la infelicidad y el gozo. Pablo mismo experimentó la riqueza de ‘ser’ y no de ‘tener’. Él descubrió que ya fuera que viviera en el lujo o en la cárcel, tenía más que suficiente porque había sido librado del yugo de tener. Nosotros también, al igual que Pablo, necesitamos descubrir la alegría de soltar, de dejar ir. Tenemos que estar dispuestos a vivir para dar y no para acumular. El hacer dinero es la manera en que nos ganamos la vida, y dar dinero es la manera en que hacemos una vida. Dar es un acto de confianza en el Señor, es una declaración de que nuestra seguridad descansa en un Dios misericordioso y proveedor. ¡Un mensaje retador!

El último tren a casa
#716

“Aun cuando yo pase por el valle de la muerte, no temeré, porque Tú estás a mi lado” (Salmo 23:4). La muerte no es algo que hay que temer, sino un viaje que se inició al nacer y que culmina con nuestro destino final con el Padre. Tarde o temprano todos tenemos que enfrentarla. Esta casa en que vivimos no es la última morada; nuestro hogar para siempre es el Reino de Dios. El día que nuestro telón final caiga, los mensajeros de Dios nos acompañarán en el último viaje de la vida… Y es Jesús quien nos dará valor para tomar el último tren a casa con dignidad, con entereza y con la certeza de que al Rey todavía le queda una jugada.